Diego Rivera y El hombre controlador del universo

Hacia 1933, se da uno de los sucesos más controvertidos en su vida. Cuando el industrial John D. Rockefeller Jr. contrata a Rivera para pintar un mural en el vestíbulo de entrada o “lobby” del edificio RCA en la ciudad de Nueva York. Este era el edificio principal de un conjunto de construcciones que se habría de denominar como “Rockefeller Center”.El edificio, situado en “Fifth Avenue”, una de las avenidas más famosas, se posicionaba como uno de los emblemas más importantes del capitalismo. Diego Rivera, diseñó para esta ocasión, el mural denominado El hombre en el cruce de caminos o El hombre controlador del universo. Pero cuando Rivera se encontraba a punto de completarlo, incluyó un retrato de Lenin. La reacción de la prensa y la controversia que suscitó el retrato de Lenin, fue inmediata y vocífera.Rockefeller, vio el retrato como insulto personal y mandó cubrir el mural y más tarde ordenó que fuera destruido. Rivera poco después regresó a México en 1934, donde pintó el mismo mural El hombre en el cruce de caminos” en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes de México


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fuente

 

Sobre Diego Rivera:

Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez es, aunque cueste creerlo, una sola persona: Diego Rivera, el gran muralista mexicano. Nacido en Guajanato en 1886, a los diez años ya estaba matriculado en la academia artística del viejo convento de San Carlos, en la ciudad de México. Sin embargo, su iniciación en la pintura fue tanto más temprana que el mismo Rivera ha afirmado: “El más remoto recuerdo de mi vida es que yo dibujaba”.

 

De aquella vieja academia, Rivera sacó algunas directrices técnicas que le permitieron dar forma a su estilo. A los 16 años, Rivera cursaba en la Escuela de Bellas Artes, de donde fue expulsado por participar de una protesta estudiantil. No aceptó la oferta de readmisión cuando le fue propuesta.

 

Fue así que se largó al país, a pintar numerosos pasajes, los cuales le valieron, a los 20 años, una importante beca del gobernador de Veracruz, que le permitió viajar al viejo continente. En España aprendió del impresionismo y se vinculó al movimiento anarquista español. Luego de pasar más de 13 años en Francia, Bélgica, Inglaterra e Italia, volvió definitivamente a México, influenciado por los grupos de arte y política del Monmartre parisino, consciente de la necesidad del artista de desafiar al “mundo burgués” y cargado de 325 bocetos y algunas ideas sobre la técnica y las posibilidades sociales de la pintura mural.

 

En poco tiempo, influenciado por el gran pintor José Guadalupe Posada, Rivera logró oponer a la vieja estética del régimen del porfiriato, la nueva estética del México revolucionario: la expresión de las danzas y fiestas comunales, máscaras, tejidos y mantas coloridas, la alfarería y las cestas indígenas, de los trabajadores y la gente sencilla.

 

Ya entrada la década de 1920, se incorporó al Sindicato de Trabajadores Técnicos, Pintores y Escultores. Pronto, logró que el nuevo gobierno se convirtiera en una especie de cliente colectivo de los artistas comprometidos con el nuevo sentido estético. Así comenzó la época del muralismo de Rivera. Monumentales y realistas, los frescos se plasmaron principalmente en edificios públicos.

 

En la década de 1930, pese a su destacada actuación en el Partido Comunista de México, Rivera llegó con su arte a Estados Unidos, donde realizó numerosas pinturas monumentales, especialmente en Michigan y en Nueva York.

 

Con posterioridad, Rivera pintó algunos de sus más grandes murales, “La Universidad, la familia mexicana, la paz y la juventud deportista”, “Canto General de Pablo Neruda”, “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” y “El teatro en México”.

 

El 24 de noviembre de 1957, a los 70 años, falleció en el Distrito Federal. Rivera tuvo una particular relación con las mujeres. Casado en numerosas ocasiones, incluida su larga unión con Frida Kahlo, consideró que el hombre era una subespecie que debía aceptar la superioridad y dirección femenina. Recordamos, en esta ocasión, la fecha de su nacimiento.

 

Fuente: Elena Poniatowska, Palabras cruzadas: crónicas, México DF, Ediciones Era, 1961.

 

“Estoy totalmente seguro de que la mujer no es de la misma especie del hombre. La humanidad es la mujer. Los hombres somos una subespecie de animales, casi estúpidos, insensitivos, inadecuados completamente para el amor, creados por la mujer para ponerse al servicio del ser inteligente y sensitivo que ellas representan. Un animal semi inteligente que ejecuta las tareas necesarias mediante la dirección de las mujeres, es decir, el hombre es a la mujer lo que el caballo es al hombre y nada más.”

 

Diego Rivera

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2 respuestas a Diego Rivera y El hombre controlador del universo

  1. elizabeth dijo:

    muy buen mural, con lo que hicieron al censurarlo en aquel tiempo, pienso que solo reforzaron las ideas de Diego Rivera, puesto que el expreso sus sentimientos sobre el hombre y ellos lo demostraron con sus actos

  2. Gastón dijo:

    El mural es excelente y creo que su censura, además de reforzar las ideas de Rivera, hizo persistente la obra y le dio aun más importancia. Pienso esto porque muchas veces al censurar algo se logra lo contrario, o sea al a ocultarlo crece la inquietud de las personas por conocer la mismaSaludos y gracias por comentar

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