Muertes(Caín – Jose Saramago)

Qué va a hacer, viejo malvado, matar a su propio hijo. Ha sido el señor quien me lo ha ordenado. Cállese, desate ya al niño, arrodíllese y pídale perdón, Quién es usted, soy caín, que le ha salvado la vida a isaac… Y qué señor es ese que ordena a un padre que mate a su propio hijo (Págs. 89 y 91).

 

EL FUEGO SOBRE LOS NIÑOS DE SODOMA. “El señor hizo entonces caer azufre y fuego sobre sodoma y gomorra, destruyó ambas ciudades… El señor dejó ciegos a todos los hombres de sodoma sin excepción… Los niños eran inocentes, Dios mío, murmuró abraham, y su voz fue como un gemido, Sí, será tu dios, pero no fue el de ellos…” (Págs. 107 y 108).

 

“Oh mi señor, no te irrites conmigo, bien sabes que este pueblo está inclinado hacia el mal, la idea fue de ellos, querían otro dios porque ya no creían que tú regresarías, y seguramente me habrían matado si me hubiera negado a cumplir su voluntad.

 

Oyendo esto, moisés se puso en la entrada del campamento y gritó, Quien esté con el señor que se una a mí. Todos los de la tribu de leví se unieron a él y moisés proclamó, He aquí lo que dice el señor, dios de israel, Tome cada uno una espada, regrese al campamento y vaya de puerta en puerta matando al hermano, al amigo o al vecino. Y así fue como murieron cerca de tres mil hombres. Tres mil muertos sólo porque le irritaba la invención de un supuesto rival en figura de becerro, Yo no hice nada más que matar a un hermano y el señor me castigó, quiero ver quién va a castigar ahora al señor por estas muertes” (Pág. 112).

El escritor portugués pone en jaque la fe hacia el Ser Superior.

NOÉ Y CAÍN. Por toda la historia del Antiguo Testamento, Caín va errando por el mundo por el castigo que el Señor le impuso al asesinar a su hermano Abel, y así, llega al Arca de Noé antes del diluvio y se embarca con esa familia, y continúa su asesinato contra Dios, matando a la mujer de Noé y a sus nueras.

 

“…Caín, saliendo del oscuro interior del arca, apareció en el umbral de la gran puerta, Dónde están noé y los suyos, preguntó el señor, Por ahí, muertos, respondió caín, Muertos, cómo muertos, por qué, Menos noé que se ahogó por su libre voluntad, a los otros los he matado yo, Cómo te atreves, asesino, a contrariar mi proyecto… Caín eres, el malvado… No tan malvado e infame como tú, acuérdate de los niños de sodoma.

 

Hubo un gran silencio. Después caín dijo, Ahora ya puedes matarme, No puedo, la palabra de dios no tiene vuelta atrás, morirás de muerte natural en la tierra abandonado y las aves de rapiña vendrán y te devorarán la carne. (Págs. 188 y 189).

 

 

Caín es la razón, Dios es la fe, la fe es una renuncia, renuncia a saber. Caín es filosofía, es decir, entendimiento. Dios es fe infinita que no escucha razones. Es por eso que la historia de los hombres es la historia de sus desencuentros con Dios, ni él nos entiende a nosotros ni nosotros lo entendemos a él.

 

La única cosa que se sabe a ciencia cierta es que el Señor y Caín siguieron discutiendo, y disputándose están todavía.

 

 

 Caín – Jose Saramago

 

 

Nota: El uso de mayúscula y minúsculas en las citas obedece al estilo de la escritura de Saramago.

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