Una Puerta abierta para Macri

 

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Mientras bajo el mandato de Ramón Puerta empresas del Grupo Macri fueron contratadas para realizar diversas obras públicas en Misiones, desde 2008 dos compañías de esa provincia se adjudicaron licitaciones para construcciones en la ciudad.

 Por Gustavo Veiga

El segundo hogar de Mauricio Macri alguna vez fue el primero. Quedaba en la estancia Iporá, sobre la ruta nacional 105, a unos 30 kilómetros de Posadas. En la Justicia electoral de Misiones todavía recuerdan con precisión el dato, que lleva a otro dato: esa residencia se levanta en el municipio de Garupá, y es de Federico Ramón Puerta, su amigo y socio político. El jefe de Gobierno porteño se tentó con la carrera política allá por 1999 cuando aspiraba a ser senador por la provincia con el ardid del cambio de domicilio. Donde intentó empezar su largo viaje hacia una candidatura presidencial, ahora puede dilapidarla por la causa de las escuchas ilegales: de la Justicia misionera provenían las órdenes fraguadas para justificar el espionaje realizado desde la administración de la ciudad. En aquella tierra tan fértil en bosques como en intrigas, Macri y Puerta edificaron una relación que superó la mera amistad. Hicieron buenos negocios, robustecieron sus influencias y sembraron sospechas. Como ingenieros que se precian de tales (egresaron de la Universidad Católica, donde se conocieron), la obra pública les resulta funcional. Puerta gobernador fue a Macri y sus empresas lo que este último, en el Ejecutivo de la ciudad, a ciertas constructoras misioneras.

En Misiones todavía se recuerda que el puente Encarnación-Posadas lo construyó Sideco Americana, el holding diversificado del Grupo Socma, aun antes de que Puerta llegara a la gobernación. Ya en el poder, durante su primer mandato (1991-1995), el misionero les concedió a los Macri el manejo de la represa Urugua-í, construida a 8 km de la desembocadura del Paraná. La empresa eléctrica provincial, EMSA, le pagaba un canon de 340 mil pesos mensuales hasta 2000, generara o no electricidad para ser utilizable en el territorio misionero. El sucesor de Puerta, Carlos Rovira, desplazó en 2004 a la UTE que había armado el grupo, difundió la noticia como un acto de soberanía y aseguró que su gobierno bajaría el precio que pagaba por la energía.

Los negocios para Macri continuaron gracias a la costanera de Posadas Monseñor Kemerer, hoy transformada en el paseo obligado de sus habitantes. En febrero de 1998 se le adjudicó la obra a Iecsa, otra compañía del grupo: el primer tramo de la construcción costó 12,5 millones de dólares, aunque el Estado provincial terminó pagando casi el doble. Un proveedor de materiales de ese emprendimiento describió ante este diario a aquella empresa como “una estructura mínima que pagaba mal los materiales, casi a precio de costo. Ni siquiera cuando terminaron el trabajo fueron capaces de invitar un asado. Lo pagamos los proveedores”. La costanera se amplió con dos tramos más y resta completar el cuarto, que finalizará en el puente internacional entre Posadas y el Paraguay. En estas etapas trabajó también la constructora JCR, del empresario Juan Carlos Relats, un millonario al que se atribuye estrecha relación con Néstor Kirchner.

Una documentada investigación de la revista misionera Superficie denunció que Iecsa mantiene a 30 kilómetros de Oberá, la segunda ciudad de la provincia, una mina a cielo abierto que contamina el medio ambiente y provoca efectos devastadores sobre algo más de 200 familias que viven en la periferia del obrador Acaraguá. Los más pequeños son los más afectados: sufren problemas respiratorios, enfermedades cutáneas y alergias. Pero los daños no sólo se computan en materia de salud. Las explosiones con dinamita para conseguir el material rocoso que Iecsa utilizará después en la construcción de caminos y puentes ha destruido una buena parte de los bienes de estas familias.

Iecsa es una de las sociedades de las que se desprendió Franco Macri en 2007, un tiempo antes de que su hijo Mauricio accediera a la jefatura del gobierno porteño. La controla desde entonces Angelo Calcaterra, sobrino de Franco y arquitecto de profesión. La constructora también se especializa en obras de compleja ingeniería; provee servicios al Estado nacional, que le encarga desde rutas hasta centrales eléctricas.

Antes como ahora, los integrantes del clan Macri son figuras omnipresentes en la fecunda tierra colorada. Ciertas versiones sobre presuntos negociados entre Puerta y su amigo de Barrio Parque surgieron del audio de una supuesta conversación entre el actual diputado nacional por Misiones y Miguel Angel Toma, jefe de la SIDE bajo la presidencia de Eduardo Duhalde y hombre de consulta del jefe de Gobierno porteño. En esa grabación –que se puede encontrar en YouTube.com–, Puerta le habría dicho a su interlocutor: “Mauricio por ser amigo mío pagó un alto precio… no pudo construir mientras fui gobernador… lo que no dije que cobraba lo mismo sin construir, pero bueno… je je je, ésa es otra historia”. Quienes la escucharon aseguran que ésa es la voz del diputado, aunque él desmintió la conversación.

Toma y Guillermo Oscar Rodríguez, el ignoto secretario administrativo de la Policía Metropolitana, tienen algo en común. Fueron procesados por el juez Norberto Oyarbide en una causa donde se investigan contrataciones directas realizadas entre 1997 y 1999, cuando ambos cumplían funciones en la Secretaría de Seguridad Interior menemista. Una de esas operaciones con fondos públicos investigadas por la Justicia Federal iba a tener como beneficiaria a la localidad misionera de Puerto Iguazú, la cuarta de la provincia. Nunca se construyó lo pautado: un puesto fronterizo en una zona sensible como la triple frontera. Iba a costar 650 mil dólares y jamás se colocó un ladrillo. Doce obras fueron adjudicadas de modo directo a Kainer Construcciones SRL y, si se analiza el caso de Puerto Iguazú, el monto comprometido obligaba a los funcionarios procesados a llamar a una licitación, ya que la suma superaba los 100 mil pesos.

Misiones porteñas

Una pieza clave para comprender el entramado de vinculaciones políticas y negocios es el abogado Humberto Schiavoni. Presidente de la Corporación del Sur y jefe de la campaña electoral de Macri para 2011, pasó por distintos cargos durante la gestión de Puerta como gobernador. Es hijo del juez misionero homónimo que en el jury contra los magistrados José Luis Rey y Horacio Gallardo por la causa de las escuchas votó a favor de ambos y contra su destitución.

Un empresario que coincidió con Schiavoni (h) en la Asociación de Productores de Misiones (Apicafom) asegura que mientras fue presidente de esa entidad se vinculó al gobernador Puerta y así llegó a convertirse en jefe de Gabinete, durante la efímera presidencia provisional de la Nación que ejerció aquél en 2001. En su provincia ya había sido ministro de Economía, interventor del banco local y presidente del Comité de Privatizaciones de Empresas Provinciales, todos cargos muy sensibles.

Como un futbolista que pasa a préstamo entre dos clubes amigos, el actual presidente de la Corporación del Sur se desplazó a Buenos Aires para trabajar a las órdenes de Macri. Desde ese puesto, no abandonó a los comprovincianos que decidieron apostar en la ciudad. En 2008, la constructora Ingeniero Florentino Mercado SA ganó tres licitaciones para levantar centenares de viviendas en los barrios de Lugano y Villa Soldati (Schiavoni ya la había beneficiado con obras cuando dirigió el ente binacional Yacyretá), en un proceso que generó suspicacias. ¿La razón? El origen de la sociedad. Está radicada en Posadas. Al igual que otra compañía favorecida: Nosiglia Construcciones, de la familia del Coti, el político radical que como el ingeniero Puerta es nativo de Apóstoles, en el sur de la provincia.

El diputado provincial Alberto Tito Alvarez, hombre de Rovira, describe los negocios de Macri de un modo más descarnado: “Sus primeras ganancias millonarias las hizo en Misiones con obras no realizadas que hoy están denunciadas, comprobadas”.

Adolfo Claudio Wipplinger (h) es diputado provincial por el PRO y dueño del diario Primera Edición. En las últimas elecciones se diferenció de Puerta, quien ingresó al Congreso como candidato por una fuerza de nombre similar, Unión Pro Dignidad, aunque los dos fueron colectoras del mismo espacio de derecha. Mario D’Arpino, editor responsable del periódico semanal Día 7, sostiene que el jefe de Gobierno porteño, si tiene que consultar el trazo grueso de la política en Misiones, “lo hace con Puerta y no con Wipplinger”. Eso da la pauta de cuál es la relación que privilegia el ingeniero procesado en la causa de las escuchas.

Con todo, Primera Edición mantiene la noticia de los teléfonos pinchados por el espía Ciro James y Jorge “Fino” Palacios en las páginas de la sección Policiales, un modo de minimizar la envergadura política del escándalo. En sus páginas, Día 7 describió que, sobre el tema, en Misiones hay un “silencio casi unánime de la prensa local”.

 

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