Los libros(por Alejandro Dolina)

Advertencia de 1996

Platón, en el Fedro, aseguró que los libros no podían reemplazar a los maestros porque no respondían preguntas. Protestó también que el libro no podía elegir a sus lectores, señalando el riesgo de que éstos resultaran estúpidos o malvados. Clemente de Alejandría tenía la misma prevención y garantizaba que escribir un libro era dejar una espada en manos de un niño.
Muchos lingüistas modernos han prometido la incompetencia de cualquier texto para comunicar ideas y se han esforzado en perfeccionarun estilo que no los desmintiera.
Pero señalar la insuficiencias de un género, desde el ejercicio de ese mismo género, es una conducta que merece nuestra perplejidad cuando no nuestra desconfianza.
Digamos-eso sí-que en la Antigüedad clásica un libro era la abolición parcial de una ausencia o una precaución contra el olvido. El maestro dejaba un texto que,en cierto modo, lo sustituía. Lo mismo ocurría con los poetas y cantores. Refuerza esa idea el carácter oral de las literaturas primitivas. Hasta bien entrada la era cristiana, se leía en voz alta. Los príncipes se encerraban para leer sus cartas, no sólo para que no los vieran, sino también para que no los oyeran. San Agustín en sus Confesiones relata su asombro al encontrar a San Ambrosio leyendo en silencio.
Recién en la Edad Media el libro se convierte en un objeto venerado, no sólo por ser vehículo de saber, sino además por su altísimo costo. Copiar una Biblia llevaba años de trabajo. El pergamino exigía la piel de un cordero por cada cuatro folios. Una epopeya más o menos extensa podía acabar con los rebaños de toda una región.
La imprenta y la difusiónde la lectura ilusionaron a los pensadores progresistas que llegaron a creer que cuando todos supieran leer, terminarían las guerras. Esta confianza está bien lejos de las dudas platónicas.

Quien esto escribe simpatiza con los libros en general, aunque decree de este en particular. Corregir un texto, hacerle unas añadiduras y darle otro formato es una tarea más cercana al engaño que a la creación.

Por cierto, he tratado de encontrar nuevos datos sobre el destino de los Hombres Sensibles de Flores, con el melancólico resultado de que todo el mundo me recomendara la lectura de este libro.

Mi encuentro con Tamas Dorkas, el caminante, me hizo abrigar la esperanza de una reaparición de Manuel Mandeb en las calles de Flores. Pero el polígrafo no compareció. De cualquier modo creo que no hice mal en agregar esta historia a las ya existentes.

Me propuse asimismo remodelar algunos párrafos que me aparecían algo toscos. Pero mi agudeza para advertir errores es mucho mayor que mi habilidad para remendarlos. Soy, indudablemente, mejor lector que escritor.

Con cierta vanidad, puedo anunciar, sin embargo, que la expulsión de ciertos capítulos resultó perfecta.

Las consideraciones anteriores desembocan redondamente en una nueva disculpa destinada ahora a quienes ya conocen estas crónicas: los trabajos realizados sobre ellas no han sido de mucha utilidad. Se encuentran  ustedes ante el mismo libro que ya han soportado una vez. Un libro torpe, construido sin embargo con las ideas nobles que tuvieron su cuna en otras mentes. Como quien dice un chalecito edificado con ladrillos del palacio de Nabucodonosor.

Cróncas del Ángel Gris deAlejandro Dolina

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2 respuestas a Los libros(por Alejandro Dolina)

  1. Un libro es muy complejo, pero opino particularmente que lo convierte en algo tan variopinto por el hecho de que nuestras mentes mismas son variopintas. Ahí está la gracia de todo: ambos leemos un libro y vemos diferentes elementos porque no tenemos los mismos ojos. Y como ya se sabe, hay de más tontos, más listos, más previsores, más responsables,…
    El libro no da respuestas absolutas como quizá un maestro, pero enseña igualmente. Por ejemplo yo he publicado una novela recientemente, y ha sido gracias al esfuerzo y al haberme armado de herramientas procedentes de los muchos libros que ocupan mis estanterías. Y he aprendido algo respecto a publicar: tú quieres expresar una idea muy importante, pero la gente no le presta atención y se fija en otros temas o aspectos.

    Feliz Navidad, por cierto

  2. Antes que nada me provoca alegría que un escritor haya llegado a visitar mi sitio, así que gracias por llegar y comentar.
    En cuanto a tu comentario: sin dudas la interpretación y el sentido de un libro se lo termina dando el propio lector. Bob Dylan escribió alguna vez con ironía: “NO crees nada, sería mal interpretado. no cambiará….te seguirá el resto de tu vida” y para mi es algo que esconde un poco de verdad , ya que los autores una vez que lanzan su obra esta queda a la deriva y termina perteneciendo a quien lo lee.
    Lastimosamente hay consumidores de obras de todo tipo, y entre ellos personas tontas y peligrosas. Así se puede decir que por ejemplo el Álbum Blanco de los Beatles y las obras de Nietzsche fueron espadas en manos de mentes atormentadas como la de Charles Manson y Hitler. (Aquí Ricky Gervais trata el tema con cierto humor: https://salvajespalabras.wordpress.com/2009/11/24/dialogos-ficticios/)

    Muchos éxitos con tu novela, debe ser de terror sentir en la propia piel que las ideas importantes expresadas por uno se malinterpretan o carecen de atención y que los lectores hacen su enfoque en otro aspecto…pero bueno, deben ser los gajes del oficio.

    Saludos y Feliz 2011

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