28/08/91(por Charles Bukowski)

28/08/91                                                                                                                                         23.28 h.

Buen día hoy en el hipódromo, estuve a punto de barrer.

Pero se aburre uno allí, hasta cuando está ganando. Es la espera de 30 minutos entre carreras, tu vida goteando en el espacio. La gente tiene un aspecto gris, pisoteado.Y yo estoy allí con ellos. Pero ¿a qué otro sitio podría ir? ¿Un museo de arte? Imaginaos pasarse el día en casa, jugando a ser escritor. Podría llevar un pañuelo. Recuerdo a un poeta que solía pasarse a visitarme hecho polvo. Camisa sin botones, vómito en los pantalones, pelo en los ojos, cordones desatados, pero tenía un pañuelo largo que siempre llevaba muy limpio. Eso lo identificaba como poeta. ¿Su escritura? Bueno,olvídate…

Llegué a casa, me di un baño en la piscina, luego me metí en el jacuzzi. Mi alma

está en peligro. Siempre lo ha estado.

Estaba sentado en el sofá con Linda, la buena y oscura noche descendiendo, cuando llamaron a la puerta. Linda fue a abrir.

—Será mejor que vengas, Hank…
Fui hasta la puerta, descalzo, en bata. Un tipo joven, rubio, una chica joven, gorda, y una chica de tamaño medio.

—Quieren un autógrafo tuyo…
—No recibo a gente —les dije.
—Sólo queremos un autógrafo —dijo el tipo rubio—, y le prometemos no volver.

Luego empezó a echar risitas, sujetándose la cabeza. Las chicas se quedaron mirando.

—Pero no habéis traído un bolígrafo, ni un papel siquiera —dije.

—Bueno —dijo el chaval rubio, quitándose las manos de la cabeza—, volvemos

en otra ocasión con un libro. Quizá en un momento más adecuado…

La bata. Los pies descalzos. Puede que el chaval me tomara por un excéntrico.

Puede que lo fuera.
—No vengáis por la mañana —les dije.
Les vi empezar a marcharse y cerré la puerta…

Ahora estoy aquí arriba escribiendo sobre ellos. Tienes que ser un poco duro con ellos o te avasallan. He tenido experiencias horribles cerrándoles el paso. Hay muchos que piensan que de alguna manera los invitarás a entrar y te pasarás la noche bebiendo con ellos. Yo prefiero beber solo. Un escritor no se debe más que a su escritura. No le debe nada al lector excepto la disponibilidad de la página impresa. Pero lo peor es que muchos de los que llaman a la puerta ni siquiera son lectores. Simplemente han oído algo. El mejor lector y el mejor humano son los que me recompensan con su ausencia.

9/08/91

22.55 h.

Un día lento hoy en el hipódromo, mi maldita vida colgada de un gancho. Voy todos los días. No veo a nadie por allí que vaya todos los días excepto los empleados.Probablemente tenga alguna enfermedad. Saroyan perdió el culo en el hipódromo, Fantecon el póquer, Dostoievski con la ruleta. Y realmente no es cuestión de dinero, a menos que se te acabe. Yo tenía un amigo jugador que me dijo una vez: “No me importa ganar o perder, lo único que quiero es jugar.” Yo le tengo más respeto al dinero. He tenido muy poco la mayor parte de mi vida. Sé lo que es el banco de un parque, y los golpes del casero en la puerta. Con el dinero sólo hay dos problemas: tener demasiado o tenerdemasiado poco.

Supongo que siempre hay algo ahí fuera con lo que queremos torturarnos. Y en el hipódromo sientes a los demás, esa desesperada oscuridad, y la facilidad con que tiranla toalla y se rinden. La gente que va a las carreras es el mundo en pequeño, la vida rozándose contra la muerte y perdiendo. Nadie gana, finalmente; no hacemos más que buscar un aplazamiento, guarecernos un momento del resplandor. (Mierda, acabo de darme en el dedo con la punta encendida de mi cigarrillo, mientras divagaba sobre esta inutilidad. Eso me ha despertado, ¡sacado de este estado sartriano!) Bueno, necesitamos humor, necesitamos reírnos. Yo solía reírme más, solía hacer más de todo, excepto escribir. Ahora escribo y escribo y escribo, cuanto más viejo soy más escribo, bailando con la muerte. Buen espectáculo. Y creo que lo que hago está bien. Un día dirán“Bukowski ha muerto”, y entonces seré descubierto de verdad, y me colgarán de brillantes farolas apestosas. ¿Y qué? La inmortalidad es el estúpido invento de los vivos.¿Veis lo que hace el hipódromo? Hace que fluyan las líneas. Relámpagos y suerte. El canto del último pájaro azul. Cualquier cosa que diga suena bien porque apuesto cuando escribo. Hay demasiados que son demasiado cuidadosos. Estudian, enseñan y fracasan.Las convenciones los despojan de su fuego.

Ahora me siento mejor, aquí arriba, en el primer piso, con mi Macintosh. Mi compañero.

Y Mahler suena en la radio se desliza con tanta fluidez, corriendo grandes riesgos;a uno le hace falta eso, a veces. Luego te mete esas largas subidas de potencia. Gracias,Mahler, tomo prestado de ti pero nunca te lo puedo devolver.

Fumo demasiado, bebo demasiado, pero no puedo escribir demasiado, no hacemás que seguir fluyendo, y yo pido más, y viene más y se mezcla con Mahler. A veces me obligo a pararme. Me digo, espera un momento, échate a dormir o quédate mirando tus 9 gatos o siéntate con tu mujer en el sofá. Siempre estás en el hipódromo o delante del Macintosh. Y entonces me paro, echo los frenos y paro la maldita máquina. Hay gente que me ha escrito para decirme que mi escritura les ha ayudado a seguir adelante.A mi también me ha ayudado. La escritura, los caballos, los 9 gatos.

Hay un pequeño balcón ahí fuera, la puerta está abierta y veo las luces de los coches en la Harbor Freeway, hacia el sur, nunca se detienen, ese flujo de luces, sin principio ni fin. Toda esa gente. ¿Qué hace? ¿Qué piensa? Todos vamos a morir, todos nosotros, ¡menudo circo! Debería bastar con eso para que nos amáramos unos a otros,pero no es así. Nos aterrorizan y aplastan las trivialidades, nos devora la nada.

¡Sigue dándole, Mahler! Tú has hecho que esta noche sea maravillosa. ¡No pares,

hijo de puta! ¡No pares

Libro: El capitán salió a comer y los marineros se tomaron el barco

Autor: Charles Bukowski

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2 respuestas a 28/08/91(por Charles Bukowski)

  1. El gran Bukowski. Siguió la estela de Baudelaire: lo feo también puede ser muy poético. Sí señor, dándole la vuelta a la tortilla. Qué gran escritor.

    Saludos.

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