El fantasma de Edna Lieberman (por Roberto Bolaño)

Te visitan en la hora más oscura todos tus amores perdidos.

El camino de tierra que conducía al manicomio

se despliega otra vez como los ojos

de Edna Lieberman,

como sólo podían sus ojos

elevarse por encima de las ciudades

y brillar.

Y brillan nuevamente para ti

los ojos de Edna detrás del aro de fuego

que antes era el camino de tierra,

la senda que recorriste de noche,

ida y vuelta,

una y otra vez,

buscándola o acaso

buscando tu sombra.

Y despiertas silenciosamente

y los ojos de Edna están allí.

Entre la luna y el aro de fuego

, leyendo a sus poetas mexicanos favoritos.

¿Y a Gilberto Owen,

lo has leído?,

dicen tus labios sin sonido,

dice tu respiración y tu sangre que circula

como la luz de un faro.

Pero son sus ojos el faro que atraviesa tu silencio.

Sus ojos que son como el libro

de geografía ideal:

los mapas de la pesadilla pura.

Y tu sangre ilumina los estantes con libros,las sillas

con libros, el suelo

lleno de libros apilados.

Pero los ojos de Edna

sólo te buscan a ti.

Sus ojos son el libro

más buscado.

Demasiado tarde

lo has entendido,pero

no importa.

En el sueño vuelves

a estrechar sus manos

y ya no pides nada.

Libro: Los perros románticos

Autor: Roberto Bolaño

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