Perseguido por buenas razones (por Bertolt Brecht)

He crecido hijo de gente acomodada.
Mis padres me pusieron un cuello almidonado,
me educaron en la costumbre de ser servido
y me instruyeron en el arte de dar órdenes.

Pero al llegar a mayor y ver lo que me rodeaba,
No me gustó la gente de mi clase,
ni dar órdenes, ni ser servido.

Abandoné mi clase y me uní al pueblo llano.
Así criaron un traidor,
le educaron en sus artes, y ahora él los delata al enemigo.

Sí, divulgo secretos.
Entre el pueblo estoy, y explico como engañan, y
predigo lo que ha de venir, pues he sido iniciado en sus planes.

Descuelgo la balanza de la justicia y muestro sus pesas falsas.
Y sus espías les informan
De que yo estoy con los robados cuando preparan la rebelión.

Me han advertido y me han quitado lo que gané con mi trabajo.
Como no me corregí me han perseguido,
y aún había en mi casa escritos
en los que descubría sus planes contra el pueblo.

Por eso dictaron contra mí una orden de detención
por la que se me acusa de pensar de un modo bajo,
es decir, el modo de pensar de los de abajo.

Marcado estoy a fuego, vaya donde vaya, para todos los propietarios.
Más los NO propietarios, leen la orden de detención y me conceden refugio.
A ti te persiguen, me dicen, por buenas razones.

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