De qué hablamos cuando hablamos de Bob Dylan

A propósito de su primera tapa en Rolling Stone Argentina, Claudio Kleiman escribe sobre el legado y la vigencia de un artista único; escuchá el playlist con sus 70 mejores canciones

70 años, 70 canciones. Canciones que recorren las décadas del 60, 70, 80, 90 y 00. Canciones amadas y analizadas por Bono, Mick Jagger, David Crosby, Sheryl Crow, Lenny Kravitz, Keith Richards, Tom Morello, Chris Martin, Jim James de My Morning Jacket, Cameron Crowe, Jeff Tweedy de Wilco, Greil Marcus. Canciones reinterpretadas por Jimi Hendrix, The Byrds, Stevie Wonder, Jim James, Calexico, George Harrison, P J Harvey. Una simple lectura de los títulos y colaboradores del especial “Las 70 grandes canciones de Dylan”, que comanda el Nº 163 de Rolling Stone, tiene la elocuencia suficiente como para explicar la portada, con esa foto distante y maravillosa de un Bob Dylan beatnik recién llegado al Greenwich Village en 1962, guitarra acústica en mano y cigarillo en la boca, transmitiendo una cierta inocencia pero a la vez una sabiduría que va mucho más allá de sus escasos años.

Jon Pareles (legendario crítico musical del New York Times), quien escribe la estupenda introducción a esta producción especial, dice que “el catálogo de Bob es asombroso tanto en su tamaño como en su ambición” y que “las canciones de Dylan se reacomodan continuamente a través de la historia y el tiempo, interpelando perpetuamente el momento presente”. En la historia de lo que llamamos “cultura rock”, la importancia e influencia de Dylan es solo comparable a la de los Beatles. Y lo más increíble del caso es que, a los 70 años, sigue produciendo trabajos trascendentes, y sus presentaciones en vivo aún pueden ser life changing, esa sencilla manera que tiene el idioma inglés de explicar que algo puede cambiarte la vida. En una entrevista reciente, Ian McLagan (pianista de Small Faces, Faces y Rolling Stones, que también tocó con Bob en los 80), explicaba que “no es fácil tocar con él, porque está sucediendo todo el tiempo, su creación, es non-stop. A veces en las pruebas de sonido tocaba algo que no lo podías creer, algo indescriptiblemente hermoso, y en el momento desaparece. El es todavía El Bardo a los 70. Sorprendente”.

Bob Dylan introdujo la palabra -es decir la poesía, la literatura- dentro de la música rock, y al hacerlo, cambió la vida de muchos que a su vez cambiarían muchas vidas. Al escucharlo, Lennon descubrió que la canción pop podía ser una forma de arte, y como tal un medio válido donde poder volcar sus visiones y sentimientos, algo que él hasta ese momento reservaba para la literatura (“Help!” y “You’ve Got to Hide Your Love Away” fueron algunas de las consecuencias inmediatas de ese descubrimiento). Lo mismo le sucedió a Jimi Hendrix, quien sintió que las palabras de Bob eran el equivalente escrito de las mágicas notas de su guitarra, y unió ambas en su deslumbrante versión de “All Along the Watchtower”, un tema que -ya que estamos- es utilizado por Pareles para ejemplificar la multiplicidad de significados y posibilidades de las canciones de Dylan. Bob Marley tenía como principal influencia a Curtis Mayfield (de los Impressions), quien a la vez había sido influenciado por Dylan, y prácticamente lo mismo puede aplicarse a cualquier cantante y compositor importante que haya surgido de los 60 en adelante: Paul Simon, Lou Reed, Bono, Sting, Mark Knopfler, Eric Clapton, Elvis Costello, Patti Smith, Bruce Springsteen, Michael Stipe, Eddie Vedder, Jack White, la lista podría continuar indefinidamente, atravesando países y generaciones, llegando por supuesto a la Argentina, donde incluiría a Charly García, León Gieco, Gustavo Santaolalla, Moris, Andrés Calamaro, Miguel Cantilo, Fito Páez y el Indio Solari, por sólo nombrar algunos.

Pero sería simplista considerar a Dylan sólo un poeta. Sus melodías tienen la misma riqueza, variedad y multiplicidad de sus letras, y son plausibles de las interpretaciones más variadas, como lo demuestran los miles (¿millones?) de versiones que han tenido hasta la fecha, desde “Blowin’ in the Wind” a cargo de edulcoradas orquestas de cuerdas hasta los covers -que van desde el punk a lo circense, de lo sublime a lo absurdo- que pueblan las bandas de sonido deMasked and Anonymous I’m Not There. Además, la voz académicamente “incorrecta” de Bob, les salvó la vida a muchos compositores que gracias a él tomaron el coraje necesario para decir lo suyo sin intermediarios.

Con Dylan aceptado universalmente como quizás el más influyente de los músicos actualmente en actividad (sólo Paul McCartney podría disputarle ese título), cuesta creer que recién ahora llega a la tapa de la edición argentina de Rolling Stone, trece años después del desembarco de la revista en el país. Claro, el momento es ideal, y la producción con sus 70 canciones realmente destacable. Pero, al margen de cuestiones de actualidad -hubo un par de veces que estuvo a punto de aparecer, cuando algún acontecimiento inesperado o urgente nos obligó a postergarlo-, quizás se inscriba en una línea “histórica” que tiene que ver con la llegada siempre tardía de Dylan a la Argentina. Durante la que probablemente sea su época más influyente -los años 60- su grabadora lo ignoró olímpicamente (en aquella década solo se editó un compilado titulado ¿Poeta o Profeta?, que ahora es un ítem de colección en todo el mundo), y recién comenzó a publicarse a partir de los 70, cuando la compañía discográfica no tuvo mejor idea que cambiarle el nombre a Nashville Skyline por el de Lay Lady Lay. Con respecto a sus visitas, podemos decir lo mismo: Dylan llegó por primera vez a Buenos Aires en 1991 -para sus recordados tres conciertos en el Estadio Obras-, cuando ya habían pasado casi 30 años de su primer estallido de popularidad.

Pero nunca es tarde para recuperar el tiempo perdido, y este especial con 70 de las más grandes canciones de un catálogo realmente inigualable pueden constituir un mapa – caprichoso, mercurial, tan abarcador y genial como su propio sujeto- para internarse en la obra de Bob y encontrar a través de ella nuestro propio camino, porque como ya lo expresara Dylan hace muchos años, “no necesitás un meteorólogo para saber de dónde sopla el viento”.

Por Claudio Kleiman

Escuchá la selección con sus 70 mejores canciones en la fuente

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bob Dylan. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s