Estoy tentado de creer que dando importancia a las bellas acciones, se tributa un homenaje indirecto y poderoso al mal. Pues se da a entender que las bellas acciones son escasas y que la maldad y la indiferencia son motores mucho más frecuentes en los actos de los hombres. No comparto esa idea.
El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad. Los hombres son más bien buenos que malos, y en realidad, esa no es la cuestión. Sólo que ignoran, más o menos, y a esto se le llama virtud o vicio, ya que el vicio más desesperado es el de la ignorancia que cree saberlo todo y se autoriza a matar. El alma que mata es ciega y no hay verdadera bondad sin toda la clarividencia posible

Libro: La Peste

Autor: Albert Camus

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