La destitución de Mussolini (por Umberto Eco)

Llegó por fin el 25 de Julio. El Gran Consejo puso a Mussolini contra las cuerdas la noche anterior, el rey lo destituyó, dos carabineros lo cargaron en una ambulancia y se lo llevaron quién sabe dónde. El fascismo había acabado. Podía evocar esos momentos yendo a pescar en la recopilación de periódicos. Títulares a toda página, caída de un régimen.

Lo más interesante era ver los periódicos de los días siguientes. Daban noticias complacidas de muchedumbres que hacían caer estatuas del Duce de los pedestales y destrozaban a piconazos los haces lictorios de las fachadas de los edificios públicos, y de jerarcas del régimen que se habían vestido de paisano y habían desaparecido de la circulación. Periódicos que , hasta el 24 de julio, aseguraban la espléndida adhesión del pueblo italiano a su Duce, el 30 se regocijaban por la disolución de la Cámara de los Fascios y de las Corporaciones y por la liberación de los condenados políticos. Es verdad que de un día para otro había cambiado el director, pero el resto de la redacción debía de estar compuesta por la misma gente de antes: se adaptaban, o muchos de ellos que durante años habían mordido el freno ahora se quitaban sus buenas satisfacciones.

Libro: La misteriosa llama de la Reina Loana

Autor: Umberto Eco

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