No es trágico, es patético (por Woody Allen)

HAL: ¿Cuántas veces te has acostado con Horward?

SANDY: ¿De verdad que los números te han importado alguna vez?

HAL: Pues sí. Soy contable

SANDY: Digámoslo de esta manera: no me va el psicoanálisis.

HAL: ¿Quieres decir que todos aquellos miércoles, jueves y sábados…?

SANDY: El doctor Fineglass no existe

HAL: Y yo que creía que se te estaba pasando la depresión…

SANDY: Y así era

HAL: Pero ¿a ciento setenta dólares la hora?

SANDY: Lo que costaba la habitación del hotel.

HAL: ¿ Estás diciéndome que te he pagado las habitaciones de hotel que compartías con Howard Nadleman tres veces a la semana durante un año.

SANDY. ¿No te resultaba extraño que yo tuviese el único psiquiatra que no se tomaba vacaciones en agosto?

DAVID: Mira por donde, la vida de ellos ha resultado ser una farsa, no la nuestra.

SHEILA: ¿Una farsa? ¿No es más bien una tragedia?

NORMAN: ¿Por  qué una tragedia?

SHEILA: Es una situación lamentable. Dos personas que se han querido durante un tiempo dado, y es evidente que aún se quieren, aunque la excitación inicial del matrimonio va desvaneciéndose…

JENNY: Pero nadie es capaz de mantener la fiebre de esa excitación.

DAVID: Exacto. Nos adaptamos. Sustituimos la pasión sexual por otras cosas, como las experiencias compartidas, los niños o el bestialismo.

HAL: Lo tuyo con Nadleman ¿continúa?

SANDY: No. ¿Te acuerdas de que hace unos meses tuvo una conmoción cerebral?

HAL: Sí, lo recuerdo, desde entonces no es el mismo.

¿Qué ocurrió?

SANDY: Se le cayó el espejo que había encima de la cama.

HAL: ¡Oh, Dios! ¡Con él sí y conmigo no!

DAVID: Te diré por qué  esta situación es una farsa: porque son patéticos. No dan la talla para una tragedia. ¿Qué es él? Un contable. Y ella un ama de casa. No son ni Hamlet ni Medaea.

HAL: ¡Oh, por favor! No tienes que ser un príncipe para sufrir Ahí fuera hay millones de personas tan atormentadas como Hamlet en todos los aspectos. Son como Hamlet, pero tomando Prozac.

SANDY: Y tan celosas como Medea.

MAX: Por lo tanto, ¿Qué conclusión sacó? Que todo el mundo tiene sus secretos, sus anhelos, sus deseos, sus apremiantes necesidades. De modo que si la vida tiene que continuar, debemos elegir el perdón

NORMAN: Y ése es el rumbo que debería tomar nuestra obra. Dejemos que yo me encapriche momentáneamente de su hermana –ya ves tú qué cosa!-, así que creo que deberías escribir que Sheila y Davidad también pasaron juntos una noche de pasión. De ese modo, todos  nos enteramos de los penosos defectos de los demás y nos perdonamos.

JENNY: Sí. Y el público ríe de todos nosotros y se evade de sus vidas tristes durante un rato. Y, al final, nos besamos y nos reconcimiliamos.

MAX: El perdón le da profundidad y humanidad a esta pequeña farsa sexual.

SHEILA: Así es. ¿Quién soy yo para juzgar a los otros y para tirar por la borda años de intimidad y de amor sólo porque mi marido, el dentista, estaba volteándose a mi hermana?

JENNY: Cambiaremos. Olvidaremos las viejas rencillas. Mientras hay vida, hay esperanza.

SANDY: ¿Qué diferencia hay entre perdonar y barrer todos los problemas debajo de la alfombra?

MAX: Tiene más grandeza. Hace mejor a la persona. El perdón es divino.

JENNY: Puede que sea lo mismo, pero suena mejor.

MAX: Me gusta. Es divertido, es triste y , lo mejor de todo, es comercial. ¡Bueno! Vámonos al estudio a terminar el tercer acto, ahora que todo está fresco. Noto que mi  bloqueo se disipa. La palabra clave es “comercial”, ay quiero decir, “perdón”. La palabra clave es “perdón”

(Se marchan juntos al piso de arriba. Los Maxwell se miran.)

HAL: Sandy, no creo que pueda perdonarte.

SANDY: No. Ni yo a ti.

HAL: No sé por qué. Sé que Max Krolian tiene razón…Es un dramaturgo profundo.

SANDY: Resulta fácil perdonar en la ficción. El autor puede manipular la realidad. Y, como bien dices, Krolian conoce su oficio.

HAL: No puedo creerme que hayas tenido una larga aventura con Howard Nadleman. Seguro que lo hizo como venganza por la auditoría que le cayó encima por mi culpa.

SANDY: No tuvo nada que ver contigo. No todo gira a tu alrededor.

HAL: ¿Era yo un marido tan poco romántico?

SANDY: A medida que los años pasaban, dejaste de intentarlo.

HAL: Me desalenté. También tu empezaste a prestarme poca atención a verme como un mueble.

SANDY: Todos esos personajes imaginarios pueden reescribirse, sus vidas pueden borrarse y partir de cero. Pero nosotros nos hemos dicho y hecho cosas que nunca podrán borrarse.

HAL: Lo trágico del asunto es que sigo queriéndote.

SANDY: Yo también a ti. Pero no es trágico es patético.

HAL: Si yo agarrase un rifle y nos matáramos los dos, podría redimir nuestras infidelidades con un golpe de efecto que tuviera algo de grandeza.

SANDY: Tú no eres de esa clase, Hal. Los contables no se suicidan para redimirse. Por lo general tan sólo desaparecen para reaparecer en las Islas Caimán

Adulterios - Woody Allen

 Libro: Adulterios

Autor: Woody Allen

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