—Usted, Profesor —dijo—, parece tener poco sentido de la posesión. Ser un hombre poco posesivo.

Reiner agitó una mano frente a su cara.

—No se confunda —desdeñó—. Lo que pasa es que procuro ser un hombre razonablemente posesivo. Oponerse a la propiedad es estar en contra de la condición humana. ¿Le ha dado usted un sonajero a un bebé y luego ha tratado de quitárselo? Ya verá usted cómo llora, patalea y se desgañita para conservarlo. Y le estoy hablando de un bebé al que todavía no hemos tenido tiempo de contagiarle nuestra codicia ni nuestra mezquindad. ¡Conozco hombres mayores de cuarenta años que todavía andan por la calle con el sonajero aferrado a la mano para que no se lo quiten! Por eso siempre me hizo reír mucho la estúpida pretensión del comunismo de terminar con la propiedad privada. Dele usted a un perro una pelotita de goma y luego intente sacársela. Y son perros que han leído a Marx, créamelo.

Libro: Una lección de vida

Autor: Roberto Fontanarrosa

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