Trotski (por Leonardo Padura)

Mas de una vez, observando la destreza marinera de Kharalambos, Liev Davidovich se había preguntado si no habría llegado el momento de perpetrar un acto de suprema sabiduría y despojarse de todas las armaduras para darse la oportunidad de respirar, por primera vez en su vida adulta, un aire simple como el que alimentaba la sangre del pescador, lejos de los torbellinos de su época.
Cuatro años de exilio, cinco de marginación, decenas de muertes y decepciones, revoluciones traicionadas y represiones feroces, sumo Liev Davidovich y tuvo que admitir que quedaban pocas razones para la esperanza. El hombre cosmopolita, el luchador protagonista, el líder de multitudes había comenzado a envejecer a los cincuenta y dos años(…)

Libro: El hombre que amaba a los perros
Autor: Leonardo Padura
Página 122
Editorial Tusquets

 

 

 

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