Stalin y su hijo Yákov (por Emmanuel Carrère)

Eduard nace el 2 de febrero de 1943, veinte días antes de que capitule el sexto ejército del Reich y se invierta la suerte de las armas. Le repetirán que es un hijo de la victoria y que habría nacido en un mundo de esclavos si los hombres y las mujeres de su pueblo no hubieran sacrificado sus vidas para no abandonar al enemigo la ciudad que llevaba el nombre de Stalin. Más adelante hablarán mal de Stalin, le tacharán de tirano, se complacerán en denunciar el terror que impuso, pero para los miembros de la generación de Eduard habrá sido el jefe supremo de los pueblos de la Unión en el momento más trágico de su historia, el vencedor de los nazis, el hombre capaz de este rasgo digno de Plutarco: los alemanes habían capturado a su hijo, el teniente Yákov Dzhugashvili; los rusos, a su vez, tenían prisionero delante de Stalingrado al mariscal de campo Paulus, uno de los grandes jefes militares del Reich. Cuando el alto mando alemán le propuso un intercambio, Stalin respondió altaneramente que no trocaría a mariscales de campo por unos simples tenientes. Yákov se suicidó arrojándose contra los alambres electrificados de su campo.

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Libro: Limónov

Autor: Emmanuel Carrère

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