La bondad y la indulgencia me salvaron (por Victor Hugo)

Yo, mirando por mi propio interés, me he ocultado largo tiempo con otro nombre; he llegado a ser rico; me han hecho alcalde; he querido vivir entre los hombres honrados, mas parece que esto es ya imposible. Hay muchas cosas que no puedo decir ahora: no puedo contaros mi vida; algún día se sabrá. He robado al señor obispo, es verdad; he robado a Gervasillo, también es verdad. Habéis tenido razón al decir que Juan Valjean era muy malvado; pero la falta no es toda suya. Creedme, señores jueces, un hombre tan humillado como yo no debe quejarse de la Providencia ni aconsejar a la sociedad; pero la infamia de que había querido salir es muy grande, el presidio hace al presidiario. Reflexionad sobre esto, si queréis. Antes de ir a presidio era un pobre aldeano muy poco inteligente, una especie de idiota: el presidio me transformó. Era estúpido, me hice malvado; era un pedazo de leño, me hice un tizón. La bondad y la indulgencia me salvaron de la perdición a que me había arrastrado la severidad. 
Libro: Los miserables
Autor: Victor Hugo

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